Año 2006  
PSICOANALISIS Y ADICCIONES -Perspectivas actuales -

Docentes:
Enrique Acuña
Adriana Testa
Daniela Ward
Mauricio Gonzalez

4, 11, 18 y 25 de Septiembre de 2006
20 hs

“El psicoanálisis es la práctica de un sujeto que habla y goza,
menos que una aplicación moral de principios del bien común,
por ello responde a los problemas que alguien sufre con la norma.
A eso que llamamos síntoma.”
Enrique Acuña
Curso Lo que queda del síntoma

 .

Este curso forma parte de una serie que son los Cursos Breves de la Asociación de Psicoanálisis de La Plata –A.P.L.P.- y tiene su orígen en el Módulo de investigación Soberanía de los consumos y anomia de las adicciones, espacio de investigación sobre el tema en el que venimos trabajando desde el año 2000.

Los usos particulares –variaciones- de múltiples productos en los que incluímos drogas, alcoholes y medicamentos psicotrópicos, abren un complejo campo que exige la indagación a aquellos que nos interesamos por estas prácticas.

La heterogeneidad de consumos ha variado según las épocas, por consiguiente, el marco social se constituye en  el terreno de reflexión, en tanto en él se inscriben esas elecciones particulares y por él están influenciadas a partir de imponerles cambios que imprimen modalidades de consumos. En esta dirección abordaremos  lo que llamamos Perspectiva histórica para hacer hincapié en lo particular de cada época como generadora de sentido, para detenernos en lo actual interrogando la subjetividad contemporánea y extraer algunas consecuencias de ello.

Abordaremos la noción de toxicomanía como esa práctica –no sintomática- que convierte a quien la lleva a cabo, en representante de la modernidad a partir del uso particular y novedoso que ahí se hace. Sin dejar de considerar la reducción que el concepto conlleva en su impotencia por contener la variedad de usos y productos.

Nos detendremos en el ideal farmacológico que desemboca en usos ilícitos de drogas lícitas -y nos permite considerar la inversa, el uso lícito de drogas ilícitas-. Con él interrogaremos el complejo médico-industrial, su pensamiento a-teórico, la exoneración del sujeto que conlleva y el medicamento como significante amo de la época.

Las políticas sanitarias  serán parte de nuestro recorrido en sus diferentes presentaciones: abstencionismo/reducción de daños.

Si bien el tema exige una puesta a prueba constante, la doctrina psicoanalítica, interesada en él desde hace varios años, posee las armas apropiadas para establecer una semiología clínica precisa de lo que estas personas viven y de lo que las fuerza a consumir.

El consumo de drogas está en el corazón mismo de la teoría freudiana del placer –placer negativo/deseo insaciable-. Para Freud hay una búsqueda del placer positivo en el procurarse una vida de bienestar. Esto nos permitirá pensar en torno al tratamiento del organismo por un tóxico y donde este último se convierte en un medio de conservación del cuerpo a salvo de un dolor intolerable.

Con J. Lacan, abordaremos esa marca de una posición subjetiva caracterizada por “no querer saber nada del inconciente”, en el intento del sujeto por anular su división vía la intoxicación.

Además nos detendremos en una nueva forma de pensar el síntoma a partir de incluir en su definición no sólo sentido a descifrar sino también la consideración del goce en él implicado –lo que desemboca en usos posibles en las diferentes estructuras-. Así interrogaremos lo que hemos concluído en expresar como cortocircuito de la droga vs. gozar del inconciente, como la apuesta del psicoanálisis de la que somos parte.

 

Bibliografía de referencia:

- Miller, J.-A: El Otro que no existe y sus comités de ética. Seminario en colaboración con Eric Laurent. Cap. Secta y globalización. Paidós - 2005.
- Acuña, Enrique: Síntoma y nombre del padre. Trabajo presentado en la Jornadas del Centro Descartes: Qué programa?. El psicoanálisis frente a las adicciones. Agosto de 2006.
- González, Mauricio: Hacia el síntoma. Trabajo presentado en la Jornadas de Apertura 2006 de la Asociación de Psicoanálisis de La Plata: La captación de la angustia por el síntoma.
- García, Germán L.: Actualidad del trauma. Cap, III Las variantes en juego, Grama ediciones.
- Ward, Daniela: Función de las drogas. Trabajo presentado en el Coloquio de módulos de 2006 de la Asociación de Psicoanálisis de la Plata.
- Testa, Adriana: Una práctica de la época. De El psicoanálisis en lo contemporáneo. Compiladora Alejandra Glaze. Grama ediciones.

Año 2005  
El interés del psicoanálisis por la psiquiatría

El objeto del psicoanálisis

Miércoles 9, 16, 23 y 30 de marzo
A cargo de Enrique Acuña

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Introducción al psicoanálisis.
Los cuatro conceptos fundamentales

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El interés del psicoanálisis por la psiquiatría

Docentes:
Analía Carlé, María Inés García Urcola, Leticia García, Daniela Rodríguez de Escobar y Germán Schwindt
Realizado:
3, 17, 24 y 31 de octubre de 2005

El curso es efecto de lo que ha precipitado del trabajo del módulo Psiquiatría y psicoanálisis. En este se retoma el estudio de las interfases posibles entre la psiquiatría -como técnicas y nociones subsidiarias del discurso científico - y el discurso analítico, tema propuesto desde el comienzo de la investigación en el módulo, por el asesor Enrique Acuña. En ese vector ya el módulo, en los varios años que lleva de funcionamiento, ha seguido principalmente dos líneas: por un lado la relación existente entre la psiquiatría clásica y la nosografía analítica de las neurosis y las psicosis; por otro en el rastreo del inicio-ruptura y progresión actual de las ciencias cognitivas y su aplicación-reducción en una variedad de intervenciones terapéuticas, dentro de algunas de las denominadas terapias cognitivo conductuales.

En el transcurso se han venido explorando las intersecciones y disyunciones posibles de aislar entre el campo de las clasificaciones, como intento de nombrar una variedad de manifestaciones del malestar, que al mismo tiempo a efectos de tal operación bajo el título trastornos de ansiedad - ataques de pánico, crisis de angustia, trastornos por estrés postraumático, etc - entran en tensión con el eje fenómeno-estructura-caso.

Elegimos tal ítem de las amplias clasificaciones, porque evidenciamos que como en los 80´- 90´ la expansión del campo de las depresiones -trastorno del estado de ánimo - produjo efectos variados en múltiples terrenos (nosográfico, criterios farmacológicos categoriales, terapéuticas, etc); al inicio de siglo se encuentra un viraje hacia la expansión de entidades, que intentar captar - nombrar, el trauma y la angustia.

Es de notar que en este terreno si la psiquiatría se encuentra en la encrucijada de: transformarse en un capítulo de la neurobiología - ya ocupado por la neurología-, por otro lado la medicina general encuentra en diversas especialidades la indicación y el uso de los psicofármacos dentro de sus prescripciones habituales, es de notar que en sentido amplio se viene produciendo un desplazamiento de lugar de la psiquiatría en su faz de la interconsulta, lo que conllevaría a un grado de inespecificidad de la práctica.

En el terreno de las terapias por la palabra, la sobreabundancia de las terapias cognitivo conductuales diferentes del programa del pull de disciplinas denominadas las ciencias cognitivas , vienen a intentar ocupar un lugar donde se hallaba cierta incertidumbre, por parte de la psiquiatría, para dar un sustento a las intervenciones - que las había y las hay - del psiquiatra más allá de su lugar de controlador del uso racional del psicofármaco.

El discurso analítico por su parte cuenta con la repetición y la angustia, como elemento orientador, afín a las distintas conceptualizaciones de la producción y efectos del objeto en la teoría analítica. Será entonces preciso ubicar, con sus paradojas, las consecuencias del entrecruzamiento que hallamos y proponemos.

Clase del 3/10/05
Algunas de las referencias psiquiátricas en Freud y Lacan
Por Leticia García

Clase del 17/10/05
Usos y efectos del fármaco como objeto técnico.
Por Analía Carlé

Clase del 24/10/05
El paradigma biológico y las clasificaciones actuales
Por María Inés García Urcola

Clase del 31/10/05
¿Ciencias cognitivas y/o terapias cognitivo conductuales?
Por Daniela Rodríguez de Escobar y Germán Schwindt
El interés del psicoanálisis por la psiquiatría
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El objeto del psicoanálisis


Miércoles 9, 16, 23 y 30 de marzo
A cargo de Enrique Acuña




Introducción al psicoanálisis.
Los cuatro conceptos fundamentales

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El objeto del psicoanálisis

1º Clase: 9 de marzo de 2005.

E. Acuña comenzó presentando cinco paradojas del objeto en Psicoanálisis, las que se desarrollarán en el Seminario del corriente año y que tienen que ver con lo que el curso trata. En esta clase primera desarrolló los siguientes temas: -la ciencia y la hipótesis del inconsciente: experimento y experiencia, -Freud y los objetos del deseo, más allá de la demanda, -realidad: das ding, die sache, die objekt, -amor, deseo y goce, la libido laminilla, y –cuerpo anzuelo y sujeto acéfalo, función de causa de la Cosa.

Para introducir qué son en  psicoanálisis las paradojas, E. Acuña señaló que estas no se detienen en la contradicción semántica de los enunciados, sino que a pesar de ello logran un efecto de verdad, y al modo de las paradojas lógicas, implican una aproximación a la solución del problema en juego.

En esta clase se trabajó sobre la primera paradoja, la del objeto como concepto sin representación, lo que sucede cuando un concepto carece de idea, de sustancia, de representación en la realidad. E. Acuña distingue el experimento científico de la experiencia en psicoanálisis en relación a la diferencia que hay en estos dos tipos de operaciones. En el experimento se verifica la identidad de las cualidades que el sujeto logró conocer del objeto sustancial, a diferencia de la experiencia  en psicoanálisis que no entra en la dimensión de lo predecible, sino de la contingencia. Allí el sujeto no comanda al objeto sino que está dividido por él. Se trata de un objeto que no existe de antemano, con cualidades a descubrir,  por ello, se inventa cada vez. Si el lugar de la causa está vacía, se introduce la necesidad lógica de construir una hipótesis sobre esa x, sobre ese objeto que no responde a las leyes conceptuales y discursivas. Freud planteó al inconsciente como una hipótesis que se verificará a posteriori, y, en relación a esto, E. Acuña explicó cómo al operarse sobre un objeto que carece de concepto, se hace necesario un  mayor esfuerzo de hipótesis sobre la causa del inconsciente.

 Mariana Isasi


2º Clase:  16 de marzo de 2005

La reversibilidad causa-efecto, es la paradoja que aborda Enrique Acuña en esta clase, tomando entre las referencias: “Lo que la tortuga le dijo a Aquiles” de Lewis Carroll, “Paradojas carrollianas” de Enrique Acuña y “El objeto metonímico” de Oscar Masotta (Revista Versus-2000); La perpetua carrera de Aquiles y la tortuga de Borges;  Psicología de las masas de Freud; Seminario10, 11 y 20 de Lacan.

E. Acuña trae como referencias las diversas definiciones, dadas en la historia, sobre la paradoja: como construcción que “va contra la opinión general” al decir de Cicerón, e implica para Zenón de Elea poner en juego y enfrentar dos conceptos que generan el efecto de “maravilla”, que por su falsedad inicial puede conducir a algo verdadero. Das Ding como paradoja,  siguiendo a Freud, es una referencia vacía que captura y hace hablar. Interesado Borges en el modo en que cada sujeto ha enunciado la paradoja de Aquiles y la tortuga a lo largo del tiempo, plantea su “inmortalidad”, definiéndola como “zozobra” ya que su verificación  propone un juicio del sujeto:  puede ser, según como se dice.

En este sentido, el inconsciente como potencialidad, es hipótesis y su verificación dependerá del modo en que cada uno articule el enunciado y la realidad de la cosa que quiera nombrar, siendo la interpretación analítica, como cita del enunciado, lo que permite cernir algo de la enunciación, quedando  el objeto a como referencia, producto que empuja a volver a decir.

Se sitúa el sujeto indeterminado del inicio del Grafo del deseo dirigido al código del Otro que está en retroacción ligado a la significación y conectado a un ideal. Esquema que conduce al planteo de Freud: al no haber identidad el sujeto puede, por esta vía imaginaria moi-i(a) identificarse a rasgos (Ideal del Otro), surgiendo particularidades y recobrando la imagen el ideal del yo.

De no quedar capturado en el ideal el sujeto puede, mediante la demanda (amor) al Otro, encontrar una falta significante y construir una pregunta, ocultándose un deseo ligado al fantasma, que será su soporte.

En este sentido el objeto del deseo en relación al fantasma, circula metonímicamente, al decir de Masotta, en relación al amor y se analiza en i(a) y en ($
¸a); pasa como resto no especularizable al fantasma, por la función de la castración al no poder ser nombrado totalmente, comenzando a intervenir la función fálica, en términos de organizar algo del fantasma. El -j que se escapa de la imagen, lo no dicho, puede ser capturado al ser elaborado como falo. Lo elaborable del resto se logrará por el lenguaje en términos de significación. Fantasma en términos de significación absoluta, quedando un segundo resto en términos de lo imposible. El objeto a en el fantasma cumpliría la función de determinar al objeto como saber, y de introducir el objeto de goce, siendo el losange el conector que dice que hay posibilidad de gozar del objeto. 


En este sentido la paradoja causa- efecto  se verifica en que el objeto a surge por la falta en el Otro, apareciendo una dimensión real que no es metáfora ni metonimia, dando lugar a la angustia o a una  cesión del objeto que se relance hacia el deseo, así el objeto como efecto se vuelve causa de deseo.

Se concluye planteando como ideal del psicoanálisis el surgimiento de la singularidad, ya no de “las tribus urbanas”, en una época de declinación de los significantes amos. Ideal diferente al de la psicología de las masas y en tal sentido quedaría un resto aun no escrito en el Grafo del deseo.-

Elsa Módena


3º Clase :  23 de marzo de 2005

En esta oportunidad, Enrique Acuña comentó dos demostraciones de Lacan con respecto al problema del objeto en términos de la paradoja  causa- efecto. Una, se encuentra en el Seminario 10, en donde Lacan plantea el problema del objeto en la angustia. La segunda, es tomada del Seminario 11, donde se localiza la primera formulación de Lacan del objeto a como objeto causa del deseo, en relación a las operaciones de alineación y separación.

Lacan aborda el problema de la angustia, por la vertiente del objeto y desarrolla la  fórmula por la cual el encuentro del sujeto con la falta de un significante en el Otro es soporte de una pregunta que en principio genera angustia, porque no hay respuesta. De aquí surge el objeto que va a ser causa del deseo. Por eso, Lacan dirá que la angustia permite ceder un objeto, la falta en el Otro porque produjo, no la angustia, sino un objeto que causa el deseo, es la demostración que la falta de esta falta sea la angustia misma.

En este mismo texto Lacan dirá que se referirá a la angustia a través del Unheimlich, haciendo referencia al artículo de Freud sobre “Lo siniestro”. En la angustia, porque se barra el Otro, no hay ninguna familiaridad que valga, todo se vuelve familiarmente extraño, lo que caracteriza al fenómeno del doble. En el fantasma, dirá Lacan, hay un efecto del doble. El fantasma ya no es lo que ocurre en la relación especular donde me veo, sino que el sujeto no cree que es él haciendo determinado acto, sino a través del doble; hay un efecto del, otro goza. El neurótico que se servía de un objeto para darse satisfacción en el fantasma, recubre así su angustia, definiendo al objeto a como un postizo en tanto defensa a lo real de la angustia

En el Seminario 11 va a tomar a las operaciones de alineación y separación en tanto  permiten la producción de un objeto, pero, por primera vez en este Seminario va a decir que este objeto va a funcionar como un objeto que causa la división del sujeto por la vía de la separación.

En este momento de su enseñanza introduce la idea que el objeto a es una referencia vacía, aunque latente de significación, dado que si el objeto a fuera puro vacío sería la angustia y la experiencia analítica no tendría sentido.  

Daniela Gaviot



4º Clase:  30 de marzo de 2005

En esta clase E. Acuña ha realizado una conceptualización del paradojal objeto del psicoanálisis lacaniano tomando los años 1963 al 64 de la enseñanza de Lacan. Plantea que actualmente en Europa se está realizando una evaluación de las prácticas “psi” que introduce el problema a cerca de cómo cuantificar al objeto del psicoanálisis dado que su naturaleza es a-conceptual. Esto es señalado por J.-A. Miller en el texto “Introducción a la lectura del seminario de La angustia de Jacques Lacan”.

Durante la clase, E. Acuña ha abordado la problemática que genera el objeto de la angustia y plantea que a diferencia de la psiquiatría que lo reduce a manifestaciones orgánicas y excluye la causa; el psicoanálisis considera que dicho objeto, es un  hecho discursivo,  es una pura  señal de exigencia que el sujeto no sabe qué es, ni de donde viene; es a-conceptual y se presenta como un afecto. La intervención que el psicoanálisis propone en relación al objeto de la angustia para desangustiar al  sujeto que padece de su presencia, es culpabilizarlo en el sentido de generar una conexión causal entre el “pathos” y esa “nada”. La culpa lo que hace es plantear que la angustia tiene una causa, se promueve la articulación de la angustia a una causa  posibilitando un nombre a esa exigencia. A través de la asociación libre el analista puede hacer uso del llamado “valor patético” y hacer de ese objeto a-conceptual un significante o bien  pasar de la angustia al miedo cuyo objeto está localizado y puede ser  nombrado. La angustia es por otro lado para los analistas una vía de acceso a lo real, un instrumento que delata la duplicación entre el cuerpo (imaginario)  y el órgano real. Comenta que la libido es un órgano paradójico que puede investir zonas del cuerpo, partes enmudecidas que faltan a la imaginarización del cuerpo, aquellas que se hacen presentes por el lado mudo de la pulsión.  Comenta que la angustia de castración es reformulada por Lacan haciéndose presente por el solo hecho de poseer un órgano (pene) que puede detumescerce o erectarse por sí mismo y que podría llegar a perderse, introduciendo a la libido de órgano en el lugar de la amenaza de castración.

Culmina la clase desarrollando la paradoja del objeto del psicoanálisis como causa y efecto, usando la teoría de los conjuntos (Seminario XI) por las dos operaciones de causación del sujeto llamadas alienación y separación, mostrando como el sujeto es efecto del significante, y que de esa operación hay un resto que paradójicamente se vuelve causa.

Facundo Galván

El interés del psicoanálisis por la psiquiatría
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El objeto del psicoanálisis

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Miércoles 9, 16, 23 y 30 de marzo
A cargo de Enrique Acuña



Introducción al psicoanálisis.
Los cuatro conceptos fundamentales


1º Clase:
El inconsciente

9 de febrero de 2005.

A cargo de:
M. Inés García Urcola y Leticia García

2º Clase:
La repetición

16 de febrero de 2005.

A cargo de:
Laura Arroyo y Cecilia Fasano

3º Clase:
La transferencia

23 de febrero de 2005.

A cargo de:
Marcelo Ale y Graciela Rocha

4º Clase:
La pulsión

2 de marzo de 2005.

A cargo de:
Enrique Acuña y Fátima Alemán

Introducción al psicoanálisis.
Los cuatro conceptos fundamentales


1º Clase: El inconsciente

9 de febrero de 2005.

A cargo de : M. Inés García Urcola y Leticia García

Se inició el curso breve con el concepto de inconsciente, el primero que Lacan aborda en su Seminario Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. La clase se organizó en función de situar el concepto en la enseñanza de Lacan, para eso se tomó dos momentos de la misma, considerados como retornos de Lacan a Freud. El primero de ellos se localiza en 1953, cuando Lacan comienza su enseñanza, introduciendo la lectura de Freud desde los tres registros del lenguaje: lo simbólico lo imaginario y lo real.

M. Inés García Urcola desarrolló este primer retorno que se caracteriza por el privilegio que otorga al registro simbólico, en respuesta a las desviaciones de los posfreudianos, originadas en la confusión de lo simbólico con lo imaginario.

Si el registro imaginario apunta a la comprensión, al sentido; lo simbólico, en cambio, se liga a la dimensión del equívoco, a la no univocidad del significante, -un  significante puede remitir a más de un significado-. En este registro se encuentran las formaciones del inconsciente -sueños, síntomas, fallidos-, efectos del proceso primario, -condensación y desplazamiento-, que determina su carácter de jeroglífico, a descifrar, según Freud.

Lacan recurre a la lingüística para pensar este primer retorno a Freud, fundamentalmente a partir de la idea de significante.  En “La instancia de la letra”, de 1957 Lacan plantea que es la estructura del lenguaje lo que la experiencia psicoanalítica descubre en el inconsciente. Las leyes de condensación y desplazamiento son equiparadas a las del lenguaje: metáfora y metonimia. La operación de Lacan sobre el signo saussuriano al remarcar la barrera que separa al significante del significado lo conducirá a plantear que ningún significante consiste en una significación, sino que hay un deslizamiento incesante del significado bajo el significante. Este privilegio de lo simbólico en Lacan acentúa  la vertiente optimista del retorno a Freud, del desciframiento que difiere del segundo, que enfatiza lo real, lo imposible de decir.

En 1964, con el dictado del Seminario 11, ubicaron el 2º retorno a Freud. Esta parte de la clase estuvo a cargo de Leticia García, que retomó el planteo de Lacan: el de abordar al inconsciente desde una dimensión que ha sido olvidada: la de la función de la causa. En relación a esto distinguió el carácter determinante que tiene toda cadena significante, de la función de la causa. Lo determinante, son las leyes del significante, -metáfora y metonimia-, que determinan la significación; mientras que la causa del inconsciente aparece como hiancia, como un lugar vacío. Esta hiancia causal es algo que cojea, es heterogénea al significante, pertenece a otro registro que no es el simbólico, sino el real. En ese hueco de la causa, Lacan dice que Freud coloca algo que pertenece al orden de lo no realizado: al inconsciente como lo no nacido. Esto implica vaciar al inconsciente de contenido.

Además planteaba que cuando las formaciones del inconsciente se presentan, impresionan por su aspecto de tropiezo, de falla, pero que para el sujeto tienen el carácter de un hallazgo que lo sorprende, en tanto lo rebasa en un más o un menos de sentido respecto a lo que esperaba encontrar.  Entonces, para que un análisis sea posible es necesario que el lugar de la causa permanezca vacío, sin pretender suturar esa hiancia con un sentido.

Daniela Gaviot


2º Clase: La repetición
16 de febrero de 2005.

A cargo de : Laura Arroyo y Cecilia Fasano

Laura Arroyo describe a lo largo de su presentación como en la obra freudiana se fue construyendo el concepto de repetición muy ligado al concepto de transferencia, parte de 1895 “Estudios sobre la histeria” pasando por “Dinámica de la transferencia” (1912) donde define a la transferencia como aquella repetición en la figura del medico de los clisés preexistentes en el paciente. Hasta aquí transferencia y repetición aparecerían como conceptos homólogos. Dos años después escribe “Recuerdo, repetición y elaboración”, en este texto es optimista con respecto a la repetición, si bien ella aparece al principio de la cura como silenciosa, la transferencia la puede suscitar y orientar hacia el recuerdo. Vemos que hay un encuentro con algo que el paciente no puede recordar, el analizante repite en vez de recordar bajo las condiciones de la resistencia. La transferencia aparece como formando parte de la repetición. Toma importancia no sólo lo que trae el paciente en términos de recuerdos sino lo que actúa en presencia del analista. Es con la reformulación teórica freudiana de 1920, a partir de los conceptos de “pulsión de muerte” y “compulsión de repetición” que Freud pone en evidencia la batalla que se libra con el horror de lo inexpresable. Para concluir Laura Arroyo da cuenta de la lectura particular que hace Lacan de estos desarrollos freudianos, bajo la influencia de Spinoza y Aristóteles. En el Seminario XI  encontramos una nueva concepción de repetición que tiene un doble resorte: el automatismo de repetición (automaton) que quedaría del lado del significante y por otro lado el encuentro siempre fallido y buscado con el objeto (tyche) que quedaría del lado del objeto a; ubicando a lo real como imposible, como inasimilable.

Cecilia Fasano por su parte comienza diciendo que el Seminario XI plantea un punto de quiebre epistémico, clínico y político dado que los cambios que Lacan adopta en su teoría tienen una consecuencia en la práctica clínica. Aquí Lacan se aleja del concepto de repetición freudiano, plantea que no es rememoración (ya que el recordar tiene su limite en lo real), no es reproducción, ni retorno ( por que lo vivido esta perdido en las redes significantes), sino que la repetición es novedad  -dice Lacan bajo la influencia de Nietzsche y Kierkergaard-. Diferencia aquí la repetición que ubica del lado de la tyche, -relacionada  a la pulsión de muerte, a la dimensión de lo real-,  de la insistencia significante que está del lado del automaton, -dimensión significante que nos hace saber lo que retorna pero no su causa-. Cecilia Fasano concluye diciendo que “el más allá del principio de placer” y el fenómeno de la compulsión a la repetición dan cuenta de que el inconsciente no sólo es representación sino que hay un real imposible de ser representado que obliga al aparato a seguir trabajando y ahí se aloja la causa de la repetición. Esa causa para Lacan es un vacío, y el psicoanálisis coloca en ese lugar la posibilidad de una invención de saber.

Facundo Galvan


3º Clase: La transferencia
23 de febrero de 2005.

A cargo de : Marcelo Ale y Graciela Rocha

Transferencia es el concepto que abordan en esta oportunidad Graciela Rocha y Marcelo Ale, quienes respectivamente hacen un recorrido por la obra de Freud hasta llegar a la conceptualización en la enseñanza de Lacan.

G. Rocha señala que el término transferencia, lo utiliza  Freud, por primera vez, en “Estudios sobre la histeria” (1895). Realiza puntualizaciones sobre el caso Ana O, para demostrar la conceptualización de la época, definiéndose la transferencia a partir de los afectos de amor-odio que se instalan como fenómenos, en todo tratamiento de una neurosis, sobre la persona del médico, surgiendo un desplazamiento de representaciones. Las puntualizaciones recaen sobre el caso Dora, publicado en l905 y sobre “Dinámica de la transferencia” (1912), donde dicho término no sólo se define como motor del análisis, sino falsa asociación.

Sitúa el texto “Puntualizaciones sobre el amor de transferencia” (1915), donde Freud señala las dificultades del manejo de la transferencia, remarcando la importancia de la abstinencia como regla del analista, y el análisis de la contratransferencia.

Arribando a la enseñanza de Lacan comenta que en el texto “Intervenciones sobre la transferencia” su proyecto es la transferencia como pura dialéctica, como inversión de enunciados y como operación del analista que interpreta. Señala, al decir de Lacan, que la transferencia es la puesta en acto de la realidad sexual del inconsciente,  articulando así transferencia, inconsciente y pulsión.

Por su parte M. Ale propone distinguir el término transferencia como aquello que designa un desplazamiento de sentido, de afecto, de representaciones; del concepto de transferencia entendido como lo que define el dispositivo analítico, a partir del concepto inventado por Lacan de sujeto supuesto saber.

En este sentido diferencia fenómeno de estructura, entendiendo que para Lacan la transferencia depende de una variable estructural donde los fenómenos serían su manifestación.

Desarrolla algunos axiomas de Lacan en torno a la transferencia: a) es la que define al dispositivo analítico, b)no hay transferencia sin inconsciente, c) la idea de SsS nos reenvía a la versión de Freud de inconsciente como saber supuesto.

Esta versión de inconsciente la ubica en los textos freudianos: Conferencia de 1916 “Premisas y técnica de la interpretación”, “La Interpretación de los sueños”, “Psicopatología de la vida cotidiana”, para demostrar que todas las formaciones del inconsciente tienen un sentido; el inconsciente como saber no sabido es eficaz ya que determina el comportamiento y los síntomas. Agrega que Oscar Masotta en el libro Lecciones introductorias al psicoanálisis señala que el inconsciente es un saber supuesto y un enigma, en tanto pregunta con respuesta.

Articula del libro Recorrido de Lacan, las “Conferencias caraqueñas” de J.-A. Miller “La Transferencia de Freud a Lacan” y “La Transferencia. El sujeto supuesto saber”, donde plantea que para entender la idea de SsS habría que homologar la estructura de la palabra con la del dispositivo analítico, subvirtiendo la teoría de la comunicación, siendo que el sentido dependerá de la respuesta del oyente: el analizante dirige el mensaje, - síntoma-, como enigma al analista, a quien se le supone saber el sentido del síntoma, decidiéndose el sentido a partir del retorno.

Para concluir y dar paso al debate agrega que la transferencia es la relación epistémica que establece el sujeto con ese inconsciente  que se produjo, saber latente pasando por la mediación del analista a quien se supone sabe.

Elsa Módena



4º Clase: La pulsión
2 de marzo de 2005.

A cargo de : Enrique Acuña y Fátima Alemán

Fátima Alemán, para ocuparse del concepto de pulsión, se centró principalmente en el Seminario 11 de Lacan y en dos textos de Freud; Tres ensayos…(1905), en el cual ya aparece la palabra y Pulsiones y sus destinos(1915), donde Freud expresa la necesidad de definir tal concepto fundamental que hasta ese momento “permanece en cierta oscuridad”. F.Alemán hace hincapié en lo problemático que fue para Freud explicar la paradoja de la satisfacción pulsional, dado que si bien liga la pulsión al placer, éste no siempre se hace presente cada vez que la pulsión se satisface. Esto es, la pulsión siempre alcanza su meta, la satisfacción, lo cual no descarta que se acompañe de displacer, un ejemplo es el síntoma, - masoquismo-, o que la satisfacción pulsional surja a partir de la renuncia misma a la satisfacción-el superyó-. También retoma los dos primeros destinos que Freud adjudica a la pulsión para explicar lo que Lacan agrega y modifica. Freud utiliza la voz activa (pegar), reflexiva (pegarse) y pasiva (hacerse pegar), para mostrar el despliegue en tres tiempos del destino pulsional protagonizado por el par sadismo-masoquismo. Esto muestra que la pulsión necesita un tiempo para realizar un recorrido que toma la forma gramatical, a este recorrido Lacan llamó montaje.

Enrique Acuña subrayó la necesidad de contextualizar el seminario de Lacan que nos convoca, y para hacerlo es necesario tener en cuenta las maneras en que se vive la pulsión en cada época y lugar, dado que el psicoanálisis no es una doctrina detenida en el tiempo. Se centró en las particularidades del objeto en relación a la pulsión teniendo en cuenta que Lacan la define en términos de un movimiento que arma su circuito alrededor del objeto. Al resignificar los conceptos freudianos, Lacan ubica en el corazón del inconsciente a la pulsión. El inconsciente no es una estructura totalizada de representaciones, hay significantes que faltan, y esto es la castración. Tal lugar vacío es el del objeto, el cual comporta la paradoja de resultar tanto el producto de lo que no se pudo decir, como lo que causa y comanda la combinatoria significante. Si el objeto es un vacío que  pertenece al registro real , se puede decir que no existe y que es algo que se inventa. Esto aleja al psicoanálisis de la empresa que ocupa a toda ciencia: definir de antemano a su objeto y a las leyes que lo determinan. Entre otras consideraciones, E. Acuña situó las diferencias entre el objeto del goce, del fantasma y del deseo; finalizando la clase con la cuestión del sujeto como acéfalo en la pulsión y como aparejo en relación al cuerpo.

Mariana Isasi.


Año 2004  

Lo social del psicoanálisis


El tiempo del psicoanálisis: entre la retroacción y el infinito ir


El cuerpo en psicoanálisis
ir


La función del diagnóstico en psicoanálisis
ir

Lo social del psicoanálisis

Dictado por Fátima Alemán y Juan Manuel Dominguez Rozas.
Docentes invitados: Enrique Acuña y Marcelo Ale


¿Qué queremos decir cuando proponemos “lo social del psicoanálisis”? En principio, podemos responder en dos direcciones: por un lado, afirmando que el psicoanálisis es una “práctica social” tal como el propio Freud lo concibió en su Massenpsychologie al decir que es suficiente una relación de dos personas para tener el núcleo de la sociedad; por otro lado, el psicoanálisis como discurso de nuestra época interpreta lo que podemos llamar el “hecho social”, es decir, aquello que Freud presentó como malestar en la cultura y que con J. Lacan conocemos como el malestar del deseo. En este sentido, nos proponemos distinguir los diferentes modos de hacer “lazo social”, tal como Freud lo formula al decir que “en la vida anímica del individuo, el otro cuenta, con toda regularidad, como modelo, como objeto, como auxiliar y como enemigo, y por eso desde el comienzo mismo la psicología individual es simultáneamente psicología social”. Desde esta nueva topología del vínculo social, abordaremos sus variaciones en la hipnosis, en el amor, en la masa y en la neurosis, desplegando el anudamiento común de lo subjetivo y lo colectivo: el lazo con el objeto y el rasgo significante del Ideal (elección de objeto/identificación).

En lo que hace a la enseñanza de J. Lacan, veremos cómo su enseñanza enriquece el análisis de lo colectivo entendiendo que el mismo es una formación sujeta a la lógica del inconsciente. Esto es: la forma lógica de la sospecha se define como el primer nivel de la lógica colectiva (el individuo en el conjunto antes que se constituya la clase) mientras que el tiempo lógico y el “aserto de certeza anticipada” corresponde a la lógica del sujeto que viene a identificarse. Sin embargo, tendremos en cuenta que el horizonte de la lógica colectiva será para Lacan definir un sujeto por los avatares de la identificación sexual, donde se pondrá en juego el destino libidinal o lo que conocemos como objeto a.

De esta manera haremos el pasaje a la forma discursiva que adquiere el lazo social con la teoría de los cuatro discursos (Amo, Histérico, Universitario y Analítico) donde Lacan presenta una posición colectivizadora para el sujeto a partir de la pérdida primordial de goce. Al formular el lazo social como discurso Lacan pone en evidencia que la realidad es entonces determinada por el aparato discursivo y no a la inversa. La realidad social queda entonces definida por el psicoanálisis como una realidad que debe su existencia al lenguaje, lenguaje que ya a esta altura de la enseñanza de Lacan  no responde a la autonomía de lo simbólico, sino que se desprende de concebir al significante como aparato de goce.

Por eso será importante abrir el diálogo con un filósofo de la realidad social como John Searle para entender por qué la realidad social se puede definir como una especie de performativo desarrollado, es decir, como un acto de habla, así como también recurrir a los argumentos del epistemólogo Ian Hacking para explicar por qué los hechos sociales nunca son objetivos sino que responden a clasificaciones ad-hoc que interactúan con los seres humanos clasificados.

Esta dirección nos llevará a sostener que en la perspectiva de una época hipermoderna como la define Lipovestky, la lógica edípica, la lógica de la norma, ha perdido consistencia y en su lugar asistimos a las consecuencias de una lógica distinta, la lógica del no-todo, la lógica femenina donde la serie sin totalización (globalización) pone en jaque los significantes amos bajo la bandera del “permiso a gozar”. ¿Cómo pensar entonces al psicoanálisis de nuestros días cuando finalmente ha sido asimilado a la cultura del éxito del consumo? 

  Fátima Alemán

Viernes 1, 8, 15, y 22 de Octubre
Informes e inscripción: sede de la APLP- Calle1 Nº 718 tel: (0221) 421-4533


Lo social del psicoanálisis
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El tiempo del psicoanálisis: entre la retroacción y el infinito


El cuerpo en psicoanálisis
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La función del diagnóstico en psicoanálisis
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El tiempo del psicoanálisis: entre la retroacción y el infinito

Dictado por Enrique Acuña en el mes de marzo de 2004

En el curso sobre el Seminario 8 La transferencia, nos vimos sorprendidos por la irrupción del tiempo porque vimos que una definición posible de Lacan de la transferencia es: la intromisión del tiempo de saber. Intromisión del tiempo de saber, quiere decir que para Lacan hay una perspectiva del tiempo que lo conduce indefectiblemente a pensar, en los años ’60, al inconsciente como una temporalidad específica. Eso que iba anunciando en “Variantes de la cura-tipo” se vuelve en el ’64, Seminario 11, la idea que el inconsciente es una escansión temporal. O sea, que el inconsciente no es recuerdos, imágenes, palabras, es todo eso pero además es un corte. El sujeto del psicoanálisis si queremos captarlo, tenemos que ir al encuentro de ese elemento que él llama corte temporal. Eso nuevo para mi es la posibilidad de situar la experiencia en psicoanálisis, como experiencia de lo real en relación al tiempo, que el tiempo sea un nombre de lo real.

El tiempo era algo que preocupaba mucho a Borges. Podría encontrarle a Borges un costado sintomático, hay por los menos dos. Uno es haber negado a su antecesor, ya que sufría angustia de las influencias, dijo que Macedonio Fernández era alguien que solamente hablaba, y Macedonio Fernández tenía unos 20 libros escritos y con él, Borges, conversaba. Pero esa angustia de las influencias es una angustia muy posmoderna, por cierto, la idea que uno tiene que debe ser original. Es lo que le pasa un poco a Wilhelm Reich y termina mal, y le ha pasado un poco, lo que decía Daniela Ward de los posfreudianos, que han hecho del carácter y de la defensa una brújula del análisis. Decirle a alguien que lo más duro suyo es su carácter y que es por donde vamos a empezar, es un una mala jugada de ajedrez, una mala apertura. Más bien Freud y todos ellos, pensaron que había que empezar por el síntoma, como una estrategia. Me gustó lo que decía Daniela, que la imprudencia de Freud en la segunda tópica, dice Lacan, es correlativa a que por ahí uno se podría olvidar fácilmente de la máxima analítica que es: entrégate al desciframiento. Es verdad, que si alguien no se entrega al desciframiento y esto tiene que ver con el carácter y el síntoma, si alguien se entrega al desciframiento tiene que empezar por el síntoma, si alguien no se entrega al desciframiento, tendremos el carácter.

Todo esto nos conduce a la idea que bien plantea Borges como síntoma, lean La historia de la eternidad y nuevas refutaciones sobre el tiempo. Hay una diferencia entre un Borges dividido por el tiempo y Macedonio un gran esteta de la eternidad. Si uno toma el síntoma de Borges del tiempo lo que aparece es que el tiempo es un problema en la en la medida que no se puede hacer una historia del tiempo, pensado en la eternidad. Tiempo y eternidad se oponen. La eternidad es la fijeza temporal de un instante y el tiempo cronológico sería las escansiones que una sucesión le hace a un ser. Esas sucesiones que cortan al ser generan, como dice Heidegger, el problema que entre el ser y el tiempo lo que hay es, podemos decir, un hombrecito peleado con la máquina del tiempo. Vale decir la división del sujeto en Lacan.

Borges tiene otro texto que se llama “El tiempo” que está en Borges oral donde él cuenta una historia muy interesante. El dice, si todos nuestros sentidos fueran abolidos salvo el del oído, perder la vista, no pueden ver imágenes, dice él, se pierde el tacto, no puedo conocer un objeto por el tacto, no hay la sensibilidad de la piel, se pierde el gusto y se pierde el olfato, no tengo percepción de nada. No se si lo que tengo en frente es un animal o una persona, una flor. Sin embargo conservo el oído, conservo la capacidad de que las palabras puedan llegar a tener sentido, etc. Borges, dice, si ocurriera esto habría un mundo donde todo sería música y la música de este mundo posible produciría sin embargo, un estado muy parecido al nirvana, el estado de éxtasis pero, sin embargo, cuando yo me imagino esta situación de haber perdido de los cinco, cuatros sentidos y conservo el oído sin embargo no puedo evitar el paso del tiempo. Es más, si yo me imagino porque ya perdí todo, me imagino porque como no veo, si imagino mi cuerpo indefectiblemente voy a pensar el paso del tiempo en términos de envejecimiento y va aparecer el fantasma de la muerte. El dice que el tiempo es lo que fluye a medianoche y parafraseando a uno de sus filósofos favoritos, que es Heráclito, dice, “el tiempo es el río silenciosos que fluye a medianoche donde nadie baja dos veces porque en el retorno, querer volver al mismo lugar no hay esa cosa que había experimentado ante”.

Todo esto es una idea del tiempo como sucesión, como flujo, como eso que pasa, que se puede imaginar. Borges va a situar también la posibilidad en esta cuestión de que si vuelvo al lugar donde estuve antes, la evocación del pasado no va a ser nunca igual. Por lo tanto, el recuerdo no es la repetición de lo mismo, es la diferencia con respecto a que existe-por este factor temporal- una disponibilidad significante que hace aparecer un elemento real. Lo real es que es imposible volver al mismo río dos veces. Eso es lo real. Lo real tiene que ver con esta imposibilidad estructural del tiempo como flujo, como continuidad, como futuro, como deseo, como anhelo y lo que efectivamente ocurre.

Lo que efectivamente ocurre es un presente que vamos llamar necesario. J.-A. Miller, en un texto que yo comentaba, que se llama La erótica del tiempo dice que la experiencia del psicoanálisis toca lo real siempre y cuando demuestre, o alguien experimente, esta cuestión de lo que es imposible de recuperar. Cada uno de los que hace un análisis tendrían que llegar diciendo cuál es el río al que saben que no van a poder volver porque es imposible. Pero cuando lo saben, en el presente de saber que eso es imposible, se produce algo que es necesariamente posible, como rebote. Miller dice, el tiempo en psicoanálisis demuestra que tengo un vector progresivo donde, si a alguien le hago hablar, hago esta cuestión de la exigencia de la asociación libre, la exigencia de descifrar; si a alguien le hago hablar, indefectiblemente, va haber un vector, anterógrado, progresivo, hacia el futuro donde se va a poner en juego un deseo. Eso se presenta en la clínica, en la sesión analítica como un lapso de tiempo, una medida de tiempo. Ustedes saben, toda la discusión que lleva adelante Lacan con la IPA que plantea que hay un tiempo cronológico para el inconsciente, siendo que Freud en La interpretación de los sueños planteaba que el inconsciente es atemporal en la medida que conviven en el inconsciente, lo demuestra por la histeria -que con sus síntomas evoca y hace una especie de monolito a un hecho pasado- ,demuestra que en el inconsciente no hay una lógica temporal parecida a la cronológica. Es como el órganon de Wilhelm Reich, el tiempo cronológico que es la medida de Wilhelm Reich y este inconsciente fuera de tiempo, lo que demostraría es una lógica donde presente, pasado y futuro funcionan retroactivamente, lanzando algunas cosas en un momento, evitando otras; va haber un más o un menos para el presente o pasado de acuerdo a la posición que tenga el que relata.

Esto Lacan lo llamó la paradoja del futuro contingente, quiere decir que en este vector anterógrado que va hacia el futuro, lo que se produce, es aquello que vamos a llamar una promesa de significación. El analista, su presencia misma, que es funcionar como presente, en el sentido que el analista va a decir: “ahora, diga las cosas ahora”. El neurótico sabe que ese demasiado pronto o demasiado tarde, es la hora de su verdad, que no llegará nunca si no es, eso es lo que sabe el neurótico, que ese juego lo puede hacer con un analista, porque el analista va a ser quien le va a decir “ahora”. Seguramente hay otros discursos que pueden plantearle al neurótico que el tiempo es infinito, las cosas no hay que decirlas ahora. Por eso la prisa que hay en la sesión corta, el plegamiento, esa contractura del tiempo que hace Lacan, es obligar a que surja la enunciación, cuál es la posición de alguien en todo eso que dice.

La paradoja del futuro contingente es la siguiente, alguien dice: me gustaría que mañana ocurra tal cosa. Entonces, es posible que eso ocurra o puede llegar a ser imposible que eso ocurra. Si mañana ocurre, el lunes voy a decir necesariamente, efectivamente ocurrió lo que yo deseaba. Eso que parecía posible o imposible se volvió necesariamente posible, lo puedo fechar como que eso ocurrió. Esa retroacción de toda una vida planteada como contingente, donde alguien dice, estas cosas me son posibles, estas imposibles. Al final de un análisis lo que se produce es que se verifica qué es lo que es necesariamente posible y qué es lo que quedó como imposible. Se verifica un segundo real, que no era el real que estaba al comienzo con la articulación del síntoma. Ese segundo real que se verifica por la oposición entre lo posible y lo imposible, lo que efectivamente ocurrió, eso, Lacan lo va a llamar el real del análisis. A diferencia del real de la ciencia, o del de la literatura, etc, es no cuantificable, como hacía Wilhelm Reich, pero sí es posible de decir. Lacan, dice que al final de un análisis lo que parecía q