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“La invención de la infancia en psicoanálisis” 

El lunes 26 de Mayo de 2008 finalizó el curso breve,  que sugerido por Enrique Acuña, llevó el título que encabeza la nota.

Uno de los ejes que recorrió las cuatro clases fue la idea de que a diferencia de otras posiciones, de lo que se trata en un análisis es de que el sujeto pueda inventar una nueva forma de respuesta frente a su malestar.

Frente al niño evaluado por la institución escolar con pruebas psicometrías y/o por el conocimiento médico, con el resultado en muchos casos, de tratamientos medicamentosos, el psicoanálisis se sirve de la palabra singular, el único instrumento que tiene el niño para separase de los diversos discursos (familiar, pedagógico, médico, etc.), que hablan de él.

Este rasgo distintivo que un analista podrá provocar con su acto e intervenciones, en un tratamiento analítico, fue presentado en la última clase, con  viñetas clínicas.

 

El punto de partida fue una intervención de Romina Torales, en donde abordó las desviaciones que los analistas pos-freudianos provocaron al obnubilarse frente a la relación madre-niño al ubicar ésta como la causa de las patologías infantiles. Continuó con la clase Laura Arroyo, quien desarrolló a partir del Seminario 5 de J. Lacan,  el  enredo que provoca en el niño los lazos con su madre, cuando éste se confronta con el  interrogante del deseo de ella. Cuestión que, como señalé al finalizar la clase, no está aislada de los emblemas, identificaciones, y principalmente secretos o prohibición familiares con que cada sujeto se ubica en la trama familiar.

 

Al iniciar la temática de las psicosis infantiles, puntualicé brevemente cuales eran los interrogantes y tendencias sobre la patología, al organizarse el primer servicio de neuropsiquiatría infantil en la ciudad de dirigido por el Dr. Ziziemsky; y las posiciones de los profesiones que se remitieron a las neurociencias y a técnicas con sistema de refuerzo (TCC); cuando se llevó a cabo en el año 2006 en de Diputados de la Provincia de Buenos Aires una jornada titulada “Rompiendo silencios hablemos de autismo”.

Claudia Castillo, por su parte,  hizo un recorrido histórico de las diferentes posiciones de los psiquiatras y psicoanalistas frente a las psicosis infantiles haciendo hincapié en el autismo e ilustrando con comentarios de casos clínicos.

No obstante la amplitud de los temas propuestos, las intervenciones de  los participantes guiaron el desarrollo de los mismos.

Las preguntas y comentarios fueron variadas, algunas se dirigieron a esclarecer algunos conceptos vertidos, tales como la diferencia entre los dos síntomas que Lacan plantea en su manuscrito Dos notas sobre el niño y la constitución de un síntoma propio en un análisis; así como interrogar sobre las respuestas que el psicoanálisis da frente al avance de las neurociencias y las técnicas con sistema de refuerzo (TCC), principalmente en presentaciones como el autismo. Quedando abierta la pregunta sobre si es necesaria la participación de un analista  para que las fobias infantiles cedan.

Estas y otras inquietudes son las que permitirán considerar ejes a tratar en un próximo curso  en relación a  la clínica con niños y la política del psicoanálisis.