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Diálogo Lacan-Foucault

-Biopoder y nuevas subjetividades-

 

Para esta clase Fátima Alemán me sugirió que retomara algunos temas que planteó en la primera clase en torno a Michel Foucault para luego introducir una articulación con lo que va a tomar Cecilia Fasano sobre Giorgio Agamben, quien se refiere a los conceptos de biopoder y biopolítica para pensar cuestiones de actualidad en torno a la filosofía política. Por lo tanto me referiré a los conceptos mencionados, principalmente a partir del capítulo “Derecho de muerte y poder sobre la vida” de Historia de la sexualidad. Tomo I, La voluntad de saber.

También me parece importante volver a situar a estos autores en el curso que se está dictando. Se trata de pensar lo que Freud llamó el malestar en la civilización. Sabemos que este malestar es irreductible, pero hay diferentes maneras de tratarlo u operar sobre él, diferentes discursos y narrativas en cada época y en las diferentes disciplinas.

En la primera clase Fátima Alemán hablaba del malestar en la época en que surge el psicoanálisis como más vinculado a la prohibición. Freud escribió acerca del goce o satisfacción que se encuentra en la renuncia; Y también se refirió a la época actual como más vinculada a nuevos modos de goce –compulsión / inhibición- ya no relacionados con la prohibición o la ley en tanto parece haber un permiso para gozar.

En esta dirección creo que podemos tomar el texto citado de Foucault, ya que allí se plantea un pasaje de lo que llama poder soberano a poder disciplinario o biopoder, y de la ley a la norma; este pasaje para Foucault tendrá entre otras consecuencias la de la proliferación de procesos segregativos: “los rudimentos de anátomo y biopoder inventados operaron también como factores de segregación y jerarquización sociales garantizando relaciones de dominación”. Es lo que en otros textos situó como los anormales, los que no entran en la norma.

 

Foucault ubica al poder soberano en relación al derecho de muerte, y al biopoder en relación al poder sobre la vida. El poder soberano tenía, como uno de sus privilegios, el derecho de vida y muerte, que puede ejercerse en forma indirecta (en caso de que el soberano estuviera amenazado por sus enemigos podía pedir a sus súbditos que tomen parte en defensa del Estado, por lo tanto expone esas vidas en la guerra) o directa (si un súbdito está en contra del soberano, este último puede matarlo). Foucault subraya con esto que el soberano ejerce su derecho sobre la vida poniendo en acción su derecho de matar.

El biopoder se desarrolla para Foucault fundamentalmente en el siglo XVIII y XIX a partir del desarrollo de la economía capitalista, en la que se plantea la acumulación de capital y la acumulación de hombres. Para responder a ello fue preciso distribuir a los hombres con técnicas de distribución de los cuerpos, los tiempos, las fuerzas de trabajo.

Este poder se desarrolla en dos formas principales: centrándose en el cuerpo como máquina (educación, aumento de sus aptitudes, crecimiento de su utilidad, integración en sistemas de control), y centrándose en el cuerpo especie ( se tiene en cuenta la natalidad, mortalidad, longevidad, nivel de salud, vivienda, etc.). Foucault dice: “habría que hablar de biopolítica para designar lo que hace entrar a la vida y sus mecanismos en el dominio de los cálculos explícitos y convierte al poder-saber en un agente transformador de la vida humana.”

Otra consecuencia que extrae del desarrollo del biopoder es la creciente importancia adquirida por el juego de la norma a expensas del sistema jurídico de la ley. Y aclara que esto no quiere decir que la ley se borre sino que funciona más como una norma, que la institución judicial se integra cada vez más en un continuo de aparatos (médicos, administrativos,etc.) cuyas funciones sobre todo son reguladoras. “Una sociedad normalizadora fue el efecto histórico de una tecnología de poder centrada en la vida (…) hemos entrado en una fase de regresión de lo jurídico.”

Entiendo por sociedad normalizadora justamente la intervención sobre el cómo vivir, de acuerdo a normas y comportamientos, que a su vez van cambiando en cada época –aquí entra en juego también el desarrollo de la ciencia y la tecnología-. Esto es lo que Foucault también planteará como modos de subjetivación del sujeto. Los modos de subjetivación/objetivación se refieren más a identidades que se forman en base a relaciones de poder.

Creo que en este punto Agamben va un poco más allá de Foucault al plantear, en una entrevista publicada en su libro Estado de excepción, “Foucault ha mostrado, me parece, que cada subjetivación implica la inserción en una red de relaciones de poder. Yo pienso que tan interesantes como los procesos de subjetivación son los procesos de desubjetivación. (…) el sujeto se presenta como un campo de fuerzas recorrido por dos tensiones que se oponen: una va hacia la subjetivación y la otra que procede en dirección opuesta. El sujeto no es otra cosa más que el resto, la no-coincidencia de estos dos procesos.(…) Es letal toda política de las identidades, aunque se trate de la identidad del contestatario y la del disidente.”

Así mismo, y como para dar paso al comentario de Cecilia Fasano sobre Agamben, en la entrevista citada también se refiere a que retomó los dos campos de investigación que Foucault ha dejado a un costado, el derecho y la teología, a los cuales considera extremadamente importantes para comprender nuestra situación presente.-

Inés García Urcola

Bibliografía

-Foucault, Michel. “Derecho de muerte y poder sobre la vida”, en Historia de la sexualidad. Tomo I, La voluntad de saber. Ed Siglo XXI. 1966

-Foucault, Michel. El poder psiquiétrico. Ed Fondo de Cultura Económica. 2005.

-Agamben, Giorgio. Estado de excepción. Ed Adriana Hidalgo. 2005.

-Acuña Enrique. “Inconsciente y segregación. Sobre Las inclinaciones criminales de democrática”. En Microscopia nº 74.