PRAGMA

-Clínica y crítica-

 

El psicoanálisis ya forma parte de la tradición cultural, es un objeto de consumo de nuestras sociedades y tiene su perfil mirando a la ciudad. Pero ese semblante se sustenta en su praxis efectiva, aquello que implica el acto y la interpretación en esa experiencia única del análisis. Por un lado la práctica de la escucha de cada caso, por otro la difusión cultural de sus resultados. Clínica en el diván de cada uno y Crítica en la cultura como malestar, son los dos brazos que organizan al sobreviviente psicoanálisis. Dos extensiones de un mismo núcleo, de modo que la articulación de ambos brazos es una pragmática: qué hacer con un decir.

 

Trasmitir los resultados de la práctica con un espíritu crítico en la cultura supone un corte y un suplemento. Corte entre la práctica y lo que se trasmite de ella: el analista es dos. Luego la articulación suplementaria: un modo de organización necesario para llevar al otro social los detalles que prueban la existencia del inconsciente. Freud y Lacan con sus formas Asociativas, se dieron una estructura política necesaria para contar mejor lo que se descubre, una lámpara que se frota para hacer surgir el genius del psicoanálisis. Si surge, recién entonces puede intervenir en los debates contemporáneos con cierta autoridad epistémica y ahí el solitario analista interviene en la comunidad socializada.

 

Un Programa de Investigaciones Clínicas de la Asociación de Psicoanálisis de La Plata se puso a prueba en las ultimas catástrofes sociales cuando recibió de pronto una suma de consultas ante la angustia que desencadenaba en cada individuo el hecho social de una “inundación” –La Plata, 2 abril del 2013-. Fue una verdadera puesta a prueba del dispositivo de Atención Analítica y de una rueda de nombres propios a quien consultar. La trasmisión de sus resultados se hace en Enseñanzas de la Clínica y la gimnasia llamada Ejercicios Clínicos, como en el ciclo de Conferencias Hospitalarias y un Seminario, espacios que pusieron a prueba nuestra forma de contar los casos, siguiendo el eje de los efectos de la palabra en el cuerpo pulsional.

 

Estamos en el momento justo para reinventar dispositivos de atención clínica acorde a la época, donde cada analista es una Antena en Red que sigue esos resultados en la investigación. “Pragma” es el significante clave que reúne las partes de este programa de investigaciones clínicas, nombre para la enseñanza de un estilo de bien decir. Es también una solución ante la pragmática de otros discursos que “bajan a la calle” para intervenir en el desierto de lo real y la sed de sentido; entre la angustia y el síntoma. Es la oportunidad para el deseo del analista en la época de los sujetos acéfalos.

 

Enrique Acuña

Director de Enseñanzas de la APLP