Actualización sobre el pragmatismo
Actualización sobre el pragmatismo (*)
Leticia García
Hilary Putnam en su libro Pragmatismo: Un debate abierto, retoma y reflexiona sobre los autores que considera los fundadores del pragmatismo para mostrar la vigencia de sus concepciones a la hora de afrontar los problemas generados en nuestras sociedades por la diversidad de valores, metas, normas y costumbres. Al decir de Putnam, la problemática actual es cómo conjugar la diversidad de valores con la necesaria cohesión de las sociedades modernas. O dicho de otro modo, cómo evitar el escepticismo moral corrosivo sin caer en el autoritarismo moral. Este, podemos decir, es el malestar en la cultura actual.
La diversidad de valores y estilos de vida, junto a la autorización para ejercer esas diferencias trae aparejado un relativismo y con él un cuestionamiento del orden natural o real de todo valor, idea o proposición. En el campo Psi esto se pone en evidencia en el hecho de que “hoy no creemos en las clases”. Sabemos que las clases, los sistemas de clasificación que utilizamos son históricos. Es decir, no son naturales, por el contrario se presentan con su carácter de artificialidad.
Pero si bien no creemos en las clases, a la vez les reconocemos una verdad: que dichas clasificaciones producen efectos de verdad (aunque el fundamento de las mismas no sea real), permiten por ejemplo orientar una práctica y comunicarnos dentro de un mismo campo de saber.
Además, el pragmatismo tiene una concepción de la verdad que se basa en la afirmación de que el conocimiento humano no es un mero reflejo de las cosas, sino de que es, en mayor o menor medida, una construcción del objeto conocido. Por lo tanto, sostiene que la verdad no consiste en la conformidad del pensamiento con la realidad, ni tampoco en la coherencia interna del juicio, sino en la utilidad que el juicio reporte al sujeto –remarcando que dicha utilidad no es la personal, sino que debe ser entendida como provecho de todos, del conjunto social que ese sujeto integra-.
El psicoanálisis, por su parte, toma a la verdad como múltiple –verdades-, y a la vez variable –Lacan lo expresaba con un neologismo varité (varidad) que combina verdad y variedad-. Esta concepción resulta afín a la filosofía pragmatista: Ambas teorías reconocen una verdad ficcional, construida –y por lo tanto cambiante- y a la vez efectiva, que produce efectos en una práctica ya existente. El hombre para el pragmatismo es un ser activo, que se sirve de la verdad para actuar, aunque emplee representaciones falsas. El intelecto trabaja con ficciones, pero son ficciones preciosas desde el momento en que se muestran útiles y vitales. La verdad es pues, “el error más adecuado”.
Este sujeto, efecto de la práctica de relatos “adecuados” y cambiantes, nos recuerda la pastoral de lo simbólico que Lacan reconocía haber sostenido, en tanto creía que había organizaciones significantes que determinaban finalmente lo pulsional. Lo cual implicaría la eficacia del buen relato.
Años más tarde Lacan reconocerá que la palabra captura goce por el sentido, pero que esta operación no es sin un resto que insiste, retorna, dura – objeto plus de goce lo llamó-, efecto del lenguaje pero inasimilable por él: el síntoma. El pragmatismo, hoy, lo vemos encarnado en el ideal del manual para las clasificaciones que es el DSM: en donde “la nosografía evoluciona en función de nuestros medios de actuar; es decir, que la sincronía del encuadre depende en verdad de la diacronía de la acción y del invento de los medios de acción”. Hay un artificialismo absoluto y un pragmatismo constante.
Pero el sujeto siempre se aparta de la clase, de lo general. No es un todo perfecto ejemplar de su clase. Esa diferencia, esa excepción, es lo que llamamos síntoma –no sus rasgos tipificados, enlistados, ordenados del manual-, y es el modo singular de cada sujeto de fallar a la norma general- como discurso de época-.
(*) El viernes 23 de mayo de 2008, en la sede de la APLP se realizó la actividad de Lecturas Críticas que llevó por nombre Actualización sobre el pragmatismo. La misma contó con la presencia de Guillermo Ranea, Cecilia Fasano y Germán Schwindt y la coordinación de Leticia García.
Bibliografía
Putnam, Hilary. Pragmatismo: Un debate abierto, Ed. Gedisa (1999)
Acuña, Enrique. “Hacia un silencio nuevo” en Microscopía Nº56 (2006)
Miller, J.-A. “El Ruiseñor de Lacan” en AAVV,: Del Edipo a la sexuación. Paidós (2001)
Baldomero Ucar, Pragmatismo. Teoría del conocimiento. http://www.enciclonet.com/


