Este espacio está destinado a la presentación de libros y publicaciones que hacen a un intercambio posible con el psicoanálisis. Tiene la particularidad de ser un abordaje crítico respecto del texto, vale decir, orientado hacia los fundamentos de su construcción. Contamos muchas veces, además de algunos de los responsables de la actividad, con la presencia del autor, quien es convocado a exponer su obra para el comentario y una discusión posterior. Uno de los objetivos principales es la difusión del psicoanálisis en el ámbito de la ciudad, mediante el cruce con otras disciplinas o bien, con la revisión de las actualizaciones correspondientes. En este sentido lecturas críticas se convierte en un ámbito propicio para la novedad. Se incluye además la programación de conferencias y debates, como espacio abierto a quienes presentan algún interés relacionado con el psicoanálisis. Asimismo el espíritu general de esta actividad está animado, no sólo por la dirección de las diferentes investigaciones que circulan en la institución, sin también en lo que queda por decir.

Actualización sobre el pragmatismo. Por Leticia Rodriguez

Actualización sobre el pragmatismo. Por Guillermo Ranea

Vísteme despacio que voy de prisa -¿Una pragmática lacaniana?

Signos de una referencia vacía

Entre celos y envidia: La venganza -Un detalle de Las Primas-

Mesa Aniversario Freud: El sentido del retorno a Freud
La urgencia analítica - Gratuidad y tiempo limitado-
Conferencias y Debates (reseña)
Rock y Dictadura -Crónica de una generación (1976-1983)
Psicoanálisis y pedagogía -educar, conocer y saber-
Debates contemporáneos (reseña)

Tram(p)as de la comunicación y la cultura

El Otro que no existe y sus comités de ética

 Una práctica de la época. -El psicoanálisis en lo contemporáneo-
Presentación del libro

Conceptual -Estudios de psicoanálisis
Presentación del nº 6
Georgie y yo -Lo que pasó con Estela Canto-
Compilación:
Graciela Musachi
La lectura y sus dobles
Autor:
Leticia García

El poder psiquiátrico
Autor:
M. Foucault

Fornicar y matar -El problema del aborto-
Autor: Laura Klein

Revisión de la homosexualidad femenina
Comentario de los libros Sidonie Csillag, la joven homosexual de Freud, de Inés Rieder y Diana Voigt, y Tributo a Freud /Cartas de Hilda Doolittle

La fortuna
Autor: Germán García

Los usos del lapso
Presentación del libro de Jacques-Alain Miller Los usos del lapso

La mujer que "inventó" la pulsión de muerte
Film acerca de Sabina Spielrein y su relación con Jung y Freud.

Debates contemporáneos, Psicoanálisis y Filosofía
Autores: Varios

El psicoanálisis, la modernidad, la posmodernidad.
-Éticas de lo ideal, ética de lo real-

Autor: Viviana Fruchtnicht


 



Actualización sobre el pragmatismo (*)

Leticia García

Hilary Putnam en su libro Pragmatismo: Un debate abierto, retoma y reflexiona sobre los autores que considera los fundadores del pragmatismo para mostrar la vigencia de sus concepciones a la hora de afrontar los problemas generados en nuestras sociedades por la diversidad de valores, metas, normas y costumbres. Al decir de Putnam, la problemática actual es cómo conjugar la diversidad de valores con la necesaria cohesión de las sociedades modernas. O dicho de otro modo, cómo evitar el escepticismo moral corrosivo sin caer en el autoritarismo moral. Este, podemos decir, es el malestar en la cultura actual.

La diversidad de valores y estilos de vida, junto a la autorización para ejercer esas diferencias trae aparejado un relativismo y con él un cuestionamiento del orden natural o real de todo valor, idea o proposición. En el campo Psi esto se pone en evidencia en el hecho de que “hoy no creemos en las clases”. Sabemos que las clases, los sistemas de clasificación que utilizamos son históricos. Es decir, no son naturales, por el contrario se presentan con su carácter de artificialidad.

Pero si bien no creemos en las clases, a la vez les reconocemos una verdad: que dichas clasificaciones producen efectos de verdad (aunque el fundamento de las mismas no sea real), permiten por ejemplo orientar una práctica y comunicarnos dentro de un mismo campo de saber.

Además, el pragmatismo tiene una concepción de la verdad que se basa en la afirmación de que el conocimiento humano no es un mero reflejo de las cosas, sino de que es, en mayor o menor medida, una construcción del objeto conocido. Por lo tanto, sostiene que la verdad no consiste en la conformidad del pensamiento con la realidad, ni tampoco en la coherencia interna del juicio, sino en la utilidad que el juicio reporte al sujeto –remarcando que dicha utilidad no es la personal, sino que debe ser entendida como provecho de todos, del conjunto social que ese sujeto integra-.

El psicoanálisis, por su parte, toma a la verdad como múltiple –verdades-, y a la vez variableLacan lo expresaba con un neologismo varité (varidad) que combina verdad y variedad-. Esta concepción resulta afín a la filosofía pragmatista: Ambas teorías reconocen una verdad ficcional, construida –y por lo tanto cambiante- y a la vez efectiva, que produce efectos en una práctica ya existente. El hombre para el pragmatismo es un ser activo, que se sirve de la verdad para actuar, aunque emplee representaciones falsas. El intelecto trabaja con ficciones, pero son ficciones preciosas desde el momento en que se muestran útiles y vitales. La verdad es pues, “el error más adecuado”.

Este sujeto, efecto de la práctica de relatos “adecuados” y cambiantes, nos recuerda la pastoral de lo simbólico que Lacan reconocía haber sostenido, en tanto creía que había organizaciones significantes que determinaban finalmente lo pulsional. Lo cual implicaría la eficacia del buen relato.

Años más tarde Lacan reconocerá que la palabra captura goce por el sentido, pero que esta operación no es sin un resto que insiste, retorna, dura – objeto plus de goce lo llamó-, efecto del lenguaje pero inasimilable por él: el síntoma. El pragmatismo, hoy, lo vemos encarnado en el ideal del manual para las clasificaciones que es el DSM: en donde “la nosografía evoluciona en función de nuestros medios de actuar; es decir, que la sincronía del encuadre depende en verdad de la diacronía de la acción y del invento de los medios de acción”. Hay un artificialismo absoluto y un pragmatismo constante.

Pero el sujeto siempre se aparta de la clase, de lo general. No es un todo perfecto ejemplar de su clase. Esa diferencia, esa excepción, es lo que llamamos síntoma –no sus rasgos tipificados, enlistados, ordenados del manual-, y es el modo singular de cada sujeto de fallar a la norma general- como discurso de época-.

(*) El viernes 23 de mayo de 2008, en la sede de la APLP se realizó la actividad de Lecturas Críticas que llevó por nombre Actualización sobre el pragmatismo. La misma contó con la presencia de Guillermo Ranea, Cecilia Fasano y Germán Schwindt y la coordinación de Leticia García.

Bibliografía

Putnam, Hilary. Pragmatismo: Un debate abierto, Ed. Gedisa (1999)

Acuña, Enrique. “Hacia un silencio nuevo” en Microscopía Nº56 (2006)

Miller, J.-A. “El Ruiseñor de Lacan” en AAVV,: Del Edipo a la sexuación. Paidós (2001)

Baldomero Ucar, Pragmatismo. Teoría del conocimiento. http://www.enciclonet.com/


Actualización sobre el pragmatismo.(*)

por Guillermo Ranea

En el tema del actualización del pragmatismo –el cual es hoy importante- , unas de las personas que llevan adelante este debate abierto, son Richard Rorty y Hilary Putnam, ambos van en tandem, y les recomendaría su lectura. Rorty es mucho más radicalizado en sus posiciones que Putnam.

Putnam llega al pragmatismo por una necesidad etico-política, Rorty a partir de una condición gnoseológica, de teoría del conocimiento. Estas dos tendencias que se dan en el pensamiento filosófico norteamericano actual –ya que esta es una filosofía eminentemente norteamericana tanto en su desarrollo como en su origen – están también en los orígenes del pragmatismo. La actualización supone tomar elementos que se dan a fines del siglo XIX en el pensamiento filosófico norteamericano, llevados a los temas del día de hoy, que para Putnam son: la dificultad de emitir normas éticas universales y la incapacidad que tienen muchos investigadores de reconocer la pluralidad o la diversidad cultural.

El origen del pragmatismo es interesante porque puede echar luz. Generalmente se lo relaciona con William James, el hermano de Henry James –el famoso escritor -, pero aún más la palabra pragmatismo aparece en la obra de Pearce, un personaje muy maltratado por la sociedad norteamericana.

Pearce vive gran parte de su vida sin trabajo y al borde de la inanición, en un caserón muy viejo que había heredado de su familia, sin poder conseguir trabajos académicos, escribiendo afiebradamente textos que nunca fueron publicados, o lo fueron póstumamente. Ahora bien, no es que en realidad no tuviera una posición académica sino que era hijo de un matemático muy importante de Harvard, y esta línea de pensamiento tiene que ver con la Universidad de Harvard. De lo que significaba Harvard intelectualmente, lo que no es hoy, ya que actualmente es una especie de máquina de prestigios, no hay ideas sino que absorbe ideas ajenas, y como tiene dinero paga y compra esas ideas a quien tiene la fortuna de decir algo que les interese en ese momento a los conservadores. Pero en esos años había mucha actividad, por ejemplo piensen ustedes en Emerson que sufría cárcel por sus ideas, también había un ambiente muy contestatario.

Pearce cometió un error grave para la sociedad puritana norteamericana, equivalente al de Bill Clinton con la becaria. Pearce estaba casado, se separa y va a vivir con su otra mujer sin estar divorciado, es entonces que la Universidad de John Hopkins lo expulsa, al poco tiempo pierde su trabajo en investigación, la sociedad norteamericana nunca se lo perdonó y algo de esta hipocresía se instala como problema en estos textos. La hipocresía que tratan de romper y no pueden, la hipocresía que Putnam señala del political correct, de tener normas universales de conducta, y en realidad interiormente somos unos depravados que pensamos cosas horrorosas de la gente que es diferente.

Para 1878 aproximadamente Pearce inventó la palabra pragmatiscism y no pragmatism, con la deliberada intención de crear una palabra tan fea, que ninguna persona se la tomaría, no es cierto.... ya que al pronunciarla es como una especie de temblor súbito hacia el final.

Es una posición norteamericana, pero como en todo lo que ocurre en el mundo filosófico contemporáneo en sus orígenes está Kant.

Es como Argentina, ¡somos muy creativos!, pero sus orígenes... somos importadores, de la inspiración europea; necesitamos que nos soplen, que algún tuberculoso tísico esté escribiendo cosas geniales en Francia y nosotros nos aprovechamos de ellas.

En el caso de Kant lo interesante es que utiliza la palabra pragmático para diferenciarlo de la palabra práctico. Y esto tiene gran importancia para lo que Putnam quiere hacer, para lo que se dirigió a los pragmáticos.

Kant escribió un texto que nadie lee, porque a los filósofos no les interesa otra cosa que lo que es su profesión, su oficio dicen ahora, lo único que falta que exista un colegio profesional, con matrícula y te preguntes: ¿Ud es profesor de filosofía o técnico?. Kant escribió un texto que es una antropología, sobre las razas humanas, desde un punto de vista pragmático que se llama Sobre las razas de los hombres.

¿Que diferencia hay entre lo práctico y lo pragmático?, es muy importante ubicar esto y no tomar que Kant es mala palabra entre los intelectuales ahora, por las razones que les pasaré a explicar. Practico para Kant es una ética, y la ética para Kant no es una ética de fines, recordarán el tema de la máxima kantiana, esta ética no es un conjunto de reglas para lograr cosas, no es un conjunto de estrategias para lograr la felicidad, sino que la ley moral es un vacío, es el imperativo categórico, no tiene contenido, es independiente de todo fin, por eso dice que es a priori. En cambio lo pragmático es lo que tiene contenido real, lo que ahora llamaríamos el contenido cultural, en Sobre las razas de los hombres, dice: “El conocimiento del mundo mediante la geografía física y la antropología, sirve para proporcionar a todas las otras ciencias lo pragmático, de manera que no solo sirvan para la universidad, sino que sean útiles a la vida”.

Es decir hay una profunda diferencia entre práctico y pragmático. Mientras que Kant es castigado desde hace ya muchos años, por haber querido fundamentar una ética universal, y haber traducido de esta forma una especie de predominio filosófico político del euro-centrismo, como si hubiera querido transformar lo que vale para la vida y las costumbres de un europeo, como si valiera para todos los hombres; pero en estos textos y otros que leen los pragmatistas aparece otro Kant, donde se reconoce que la vida cotidiana no se rige por esas normas morales universales, entonces los modos de vida se rigen por cuestiones locales

Y es justamente que el problema que lleva a leer a Putnam a los pragmáticos es el siguiente: como es posible combatir el escepticismo moral. Es decir que no hay forma de racionalizar que es lo bueno y lo malo, sin caer en la defensa del universalismo, bajo las formas que prefieran expresarlo, autoritarismo etico, objetividad etica. Básicamente la idea es que hay unas normas absolutas que las personas tienen que cumplir. ¿Cómo se puede ser un antiesceptico sin ser un dogmático?

Putnam lo encuentra en lo pragmático de Kant, en James, en Pearce y el gran héroe pragmático para Putnam es John Dewey –del cual les recomiendo también su lectura-, dado que en esas dos corriente que les había dicho al principio Dewey representa la vía más ético política, mientras que James más la vía epistemológica.

Dewey intenta demostrar de qué modo se puede defender la democracia en términos pragmáticos, como podría vivirse en pluralidad sin perder sentido de objetividad. Cual es el límite para que lleguemos a decir que esta muy bien lo que hizo el austríaco Fritzl, que sólo un austriaco puede hacerlo!, acá a los tres días el viejo le dice a la hija toma las llaves que no te banco más o huy hace tres meses que no bajo! Porque si ustedes se ponen a pensar que yo tengo derecho a ser lo que soy, y todo el mundo me tiene que respetar, ¿cual es el límite de ese respeto?, está bien la justificación ética diciendo solo esto me gusta, en el extremo Méngüele que lloraba y se emocionaba escuchando Chopin, mientras miraba la entrada de la gente al campo de concentración. ¿Como terminar con eso sin una norma universal?.

James y Pearce tenían la influencia muy importante de un psicólogo que se llamaba Alexander Bain y de un matemático que era psicólogo –al modo de los psicólogos de esa época - que era John Venn, el de los diagramas.

Lo que hay que lograr es dejar de sostener que el conocimiento apunta a lograr verdades universales, la cuestión del falibilismo, no hay ninguna verdad que no pueda ser criticada, puesta en tela de juicio, es decir no hay ninguna fundamentación metafísica de la verdad. De manera tal que si no hay verdades hay creencias, en el sentido platónico del término, hay believes.

El mundo del pragmatista es un mundo de creencias fundamentadas. ¿Cómo se evalúan esas creencias?, no en términos interiores. La definición que da Dewey de una creencia o una convicción es la siguiente: “La disposición de actuar en conformidad con una declaración” –es decir con una proposición - .

Esto es crucial, cuando se dice que James redujo la verdad a la utilidad, y está esa interpretación en términos económicos, muy norteamericano. Y el tema no es ese sino el de la operación, yo no puedo saber si no opero con la realidad, el significado de un concepto es simplemente que hago con el. Y lo hago porque estoy convencido, porque en ese momento creo que es lo mejor, y esto es un punto importante, la aparición de lo mejor.

Y es entonces que la gran creación del pragmatismo, es lograr combinar falibilismo y antiescepticismo, no ser absolutismo.

Es por esto que Putnam habla de verdades objetivas, la objetividad no implica absolutidad, la objetividad implica qué es lo mejor para mi en este momento, y mejor no implica el capricho o algo individual, Putnam sostiene que la individualidad no debe ser asociada con el egoísmo. Esa tradición nefasta del mundo filosófico inglés y de la ilustración, creer que cuando uno afirma su propia individualidad, en ese mismo acto odiando a todo lo demás y pensando solo en si.

Putnam cuenta la historia de ese rabino del siglo XVIII que su discípulo le dice cuando está al borde de la muerte cómo puede temer si has estudiado tanto como fulano, y has vivido en la virtud como mengano, y el rabino responde que el altísimo no va a preguntar si “soy tal o tal” sino “qué hice yo”.

El pragmatismo es que esa práctica, esa tendencia a hacer algo con mis creencias, está en un colectivo. Es por esto que Dewey es muy importante, dado que ahí aparece lo social. Otra versión de lo mismo es la relatividad de mi punto de vista y el de los demás; y esta aparente contradicción entre ser falibilista y antiescéptico se resuelve en que afirmar la individualidad no implica romper con lo colectivo. La individualidad es parte del colectivo.

He escrito un artículo sobre la soledad que es social (no es lo mismo ser un monje solitario que ser un ermita urbano en La Plata). Aun la más firme afirmación de individualidad nos lleva a los demás.

El conocimiento como no apunta a producir verdades universales, está para los pragmatistas como Dewey, como James, como Putnam, como Rorty, condenado a ser revisado permanentemente. Pero esa revisión nos muestra que cada vez que revisamos el conocimiento, que tenemos una idea, la idea es una creencia, una norma de acción, una tendencia.

No hay un intelectualismo puro en los pragmatistas, una vez que entendí la acción surge sola, el hacer algo, y cuando se hace algo inmediatamente hay una valoración. Por ende la tercera característica a tener en cuenta es la de borrar la diferencia entre hechos y valores, así como no hay verdades universales. Voy a citar a Rorty: “debemos aceptar la posición que estamos destinados a ocupar, en todo caso, la posición de seres que no pueden tener una visión del mundo, que no refleje nuestros intereses y valores, pero que por eso mismo estamos comprometidos a considerar unas visiones del mundo en que hay algunos intereses y valores mejores que otros”.

Como valorar sin destruir y despreciar las otras valoraciones, lo cual es circunstancial en el tiempo, sin caer en un relativismo que nos permitiría justificar atrocidades.

Actualizar es romper también con el uso cotidiano de la palabra pragmático, una persona pragmática es considerada como la resuelve una cuestión rápida, que tiene éxito; aquí es todo al revés, como la práctica llega a transmitir, como con la acción se llega a lograr entender algo del mundo.-

Guillermo Ranea

(*) Desgrabación de la ponencia realizada el 23/5/2008 en la APLP.

(1)-El Profesor Guillermo Ranea es egresado de la UNLP de la carrera de Filosofía –en la cual ha sido titular de la cátedra de Filosofía Moderna -, investigador en historia y filosofía de la ciencia, actualmente profesor de la Universidad Torcuato Di Tella. Miembro del Consejo Académico de la APLP.


“Vísteme despacio que voy de prisa”

-¿Una pragmática lacaniana?-

Por Cecilia Fasano

Actualización

El libro de Hilary Putnam El pragmatismo. Un debate abierto ofrece una perspectiva panorámica de la filosofía pragmática anglo-americana de la segunda mitad del siglo XX. Muestra muy bien además la herencia del pensamiento pragmático en algunos debates contemporáneos. En mi opinión las diferentes puntualizaciones que realiza Putnam en textos de William James, Charles Pierce, John Dewey y Wittgesntein entre otros, proponen una actualización del pragmatismo.

Desde una perspectiva psicoanalítica podemos pensar que hablar hoy de pragmática -efectivamente el tema formó parte del encuentro 2008 de la AMP- constituye una actualización de aquella advertencia Freudiana respecto a la exigencia de prevenirse contra el furor de curar. Decía Freud en 1914 la sociedad humana tiene tan poca necesidad del furor sanandi y agrega -furor por sanar a la gente- como de cualquier otro fanatismo” (1) Asimismo en una carta dirigida a C.G. Jung: “Para complacer a mi conciencia, me digo a menudo: sobre todo, no trates de curar; limítate a aprender y a ganar algún dinero. Estas son las finalidades conscientes más útiles” (2) Dicho de otro modo: la curación viene “por añadidura” y la utilidad -según Freud- está en otro lado.

En la actualidad Jacques-Alain Miller introduce la expresión "pragmática de la cura" como una exigencia de adecuación a la configuración de una época pragmática. Esto no implica avalar una posición de sometimiento al ideal de una época. En todo caso se tratará de “producir justo lo necesario para seducir al amo moderno; ya que quiere que seamos eficaces, podemos demostrarlo, pero sin ningún afán excesivo por entrar en esta lógica…”(3)

La expresión “pragmática lacaniana” surge de las últimas conceptualizaciones de Lacan a partir del Seminario 23 El sinthome y consiste en una cura orientada por una política: saber-hacer con el síntoma. De allí que el acento no recae tanto en el síntoma, en el sentido de una significación para su desciframiento, sino en lo irreductible a la significación. Del mismo modo, cuando Eric Laurent sostiene que “el objeto a orienta la práctica analítica hacia un pragmatismo” quiere decir que si bien el síntoma es conmovido por la interpretación, permanece su lado irreducible como cara de goce que bordea al objeto, como su lado resistente a la interpretación, en consecuencia se tratará de “saber hacer” con ese resto.

Pragmatismo y Psicoanálisis

Puntualmente voy a detenerme en el tercer apartado del texto de Putnam: “El pragmatismo y el debate contemporáneo” a fin de pensar la relación entre pragmatismo y psicoanálisis. Deducir puntos de encuentro y de diferencia entre ambos posibilitará
saber cuál es el uso que el psicoanálisis hace del concepto pragmatismo.

A partir de la máxima del pragmatismo: “concebimos el objeto de nuestras concepciones considerando los efectos que pueden ser concebibles como suceptibles de alcance práctico” (4) Putnam desarrolla la relación de compenetración o interdependencia entre hecho y teoría que sostiene el pragmatismo. En ese contexto el autor toma la triple distinción que establece Peirce (uno de los principales representantes del pragmatismo) entre: Inducción, Deducción y Abducción. Peirce retoma una antigua forma de argumentar que había observado Aristóteles pero que parece ser no se le prestó mayor atención y es el argumento abductivo. Es una argumentación que da cuenta del modo freudiano de producir teoría, tal como plantea M. Ale en su artículo decimos que la clínica psicoanalítica, se ubica en la intersección entre el razonamiento abductivo (campo de la invención) y el deductivo (campo de la prueba) es decir, en la elaboración de doctrina opera el razonamiento abductivo ”… es el camino que transita Freud cuando se conduce desde la observación del fenómeno sintomático singular (casos) a la invención del tipo clínico” (5)

Subrayo el término intersección entre el razonamiento abductivo y deductivo porque es en esa brecha que podemos ubicar lo propio de la operación analítica, más precisamente la eficacia analítica.

H. Putnam menciona además uno de los principios de la investigación “el principio de falibilidad” para afirmar: “El conocimiento puede -y según los pragmáticos debería- generar una saludable toma de conciencia sobre la falibilidad humana”. En una llamada a pie de página agrega: “el principio de falibilidad establece que debemos estar preparados para corregir cualquier punto de vista si se nos ofrecen buenas razones para hacerlo” (6) Es indiscutible que Freud fue alguien que permanentemente volvía sobre sus concepciones teóricas con un espíritu crítico y revisor. Y la teoría de pulsión de muerte es al respecto paradigmática. Sin embargo Putnam ubica al marxismo y el psicoanálisis “como sistemas cerrados de ideas (tanto en Freud como en Marx existía una tendencia a formular sus grandes descubrimientos dentro de un sistema cerrado de ideas)” Tal afirmación merece un comentario: si para Freud la producción teórica es por la vía abductiva, esto es, razonamientos de producción de hipótesis a constatar, sin certeza a priori, lejos está de ser un sistema cerrado de ideas.

Tal vez Putnam arriba a esa conclusión porque desconoce que el psicoanálisis es una experiencia del saber, no del conocimiento. En este sentido, mencionaba E. Acuña “Saber no es conocer, el conocimiento es un dato positivo de la conciencia mientras que el saber es negativo a la conciencia y positivo al inconsciente.” (7)

Ahora bien, la particularidad del saber hacer al que nos conduce el análisis es un saber hacer con lo que no tiene utilidad. Recordemos que Jacques Lacan, puntualmente en el Seminario 20 Aún, destacó la inutilidad el goce, “lo que no sirve para nada”, un gasto improductivo, que sin embargo marca la singularidad del sujeto.

Por lo tanto en la experiencia analítica la pragmática es paradojal. Por eso Jacques-Alain Miller dice: “Sí, somos pragmáticos, como todo el mundo hoy, aunque un poco aparte sin embargo, pragmáticos paradojales que no tienen el culto del eso marcha. El eso marcha no marcha nunca (...) nosotros sabemos que eso fracasa.” (8) Si el analista no coloca la curación como objetivo primordial no es que quiera conservar durante más tiempo a sus pacientes, sino que propone un objetivo diferente, donde el efecto terapéutico es que el sujeto “efectivamente” pueda soportar lo real.

Eficacia y Psicoanálisis

El pragmatismo anglo-americano, según Ferrater Mora, presenta en su base una epistemología empirista y una ética utilitarista, de manera que los términos eficacia y utilidad adquieren un lugar preponderante.

Si consideramos la definición de eficacia “criterio económico que revela la capacidad administrativa de producir el máximo de resultados con el mínimo de recursos, energía y tiempo” podemos decir que la especificidad en el campo del psicoanálisis no es reductible al término de eficacia. Evidentemente la economía libidinal no es homologable a la economía del mercado. Sin embargo eso no impide decir que el psicoanálisis es eficaz en términos de eficacia terapéutica.

En este punto El Tratado de la eficacia de François Julien, muestra como la noción de eficacia de la China tradicional resulta más compatible con el psicoanálisis. Entre los chinos de la Antigüedad para ser eficaz es necesario ante todo permitir que el efecto se produzca, dice Julien: "no aspirar a ello (directamente) sino implicarlo (como consecuencia); es decir no buscarlo, sino recogerlo, dejar que resulte." (9)

De manera que si bien en las dos concepciones de la noción de eficacia la variable del tiempo se mantiene, asume características diferentes. Mientras que la versión occidental pone el énfasis en el “corto plazo” y la economía de tiempo constituye un valor, en la versión oriental, “la espera” adquiere un lugar privilegiado, permitiendo que el efecto se produzca.

A propósito del tema, E. Acuña en su curso desarrollo el concepto de Kairos (“espesor de la espera” o tiempo particular que cada uno desea para captar un dato) y el Cronos (sucesión temporaria crónica y medible) para arribar al tiempo de retroacción donde Cronos y Kairos se articulan y ponen en juego el futuro anterior. O mejor dicho, el tiempo donde “las contingencias del pasado se ordenan en un presente necesario”(10)

Para finalizar, el acto del analista tiene la particularidad de ser imprevisible y por lo tanto impronosticable en sus efectos sobre el analizante. Sólo a posteriori se podrá verificar su eficacia. Entonces, esperar que advenga el resultado no está sostenido por un saber previsto de antemano, ni por la prisa, ni por ninguna economía de medios, sino por la singularidad de aquello que está en juego.

Notas:

(1) Sigmund Freud, Puntualizaciones sobre el amor de transferencia (1914) Tomo XIV, Amorrortu editores

(2) Sigmund Freud, Epistolario 1873/1939 (carta a C.G. Jung 25-1-1909)

(3) Eric Laurent, Psicoanálisis y salud mental Tres Haches

(4) Ferrater Mora, Diccionario de filosofía

(5) Marcelo Ale, De la abducción a la deducción revista Versus -entre la clínica y la cultura- N´1 Dirección E. Acuña

(6) Hilary Putnam, El pragmatismo. Un debate abierto, pag. 116 Ed. Gedidsa

(7) Enrique Acuña, Curso Anual, El tiempo del saber –entre los otros- clase del 30 de abril de 2008

(8) Jacques-Alain Miller, Hacia PIPOL 4, Traductor Jesús Ambel. AMP. 2007

(9) Francois Jullien, Tratado de la eficacia. Siruela, Madrid, 1999.

(10) Guillermina Martinez, ¿Cuánto puedo esperar para saber lo que deseo? Microscopia Nueva serie 73, Abril 2008

 


Signos de una referencia vacía (*)

por Germán Schwindt

La variada reiteración actual de la apelación a la palabra pragmatismo, llega a extremos tales de transformarla en sentido común, como sinonimia de rapidez y eficacia; ofrecerse masivamente a tal demanda, suena algo obtuso... Tal sentido común, nos muestra cuanto es posible de alejarse del “pragmaticismo”, como palabra incómoda, que creara Ch. S. Pearce, para referir a un cuerpo de doctrina que diera sus inicios como corriente filosófica en la Norteamérica de mediados-fines de siglo XIX –incluyendo a otros autores, como J. Dewey, W. James, H. Mead, y otros además del antes mencionado Ch. S. Pearce-. Su posterior vuelta en neo-pragmatismo a fines del siglo XX con Rorty, Putnam y otros.

Podemos hallar en el libro de Giovanna Borradori Conversaciones filosóficas –el nuevo pensamiento norteamericano - una serie de reportajes a varios autores, entre ellos H. Putnam, D. Davidson, R. Rorty , T.Kuhn entre otros, además de su tesis sobre tal estado de las cosas en 1991, lectura nos permite poner en cierto contexto de época, el libro de Hilary Putnam El pragmatismo – un debate contemporáneo –. ¿Cuales son algunas de las incidencias actuales, epistémicas, y etico políticas de esta corriente, a ambos lados del Atlántico?.

Es así que “El muro del Atlántico”, hipostasiado por Borradori, intenta demostrar que los desplazamientos entre guerras del Circulo de Viena, de Europa a América produjeron, entre otras cosas, por un lado un cierre de la cuestión pragmática dentro del programa de investigaciones norteamericano –política y ciencia –. Dando como consecuencia una división entre pensamiento metafísico – peyorativamente utilizado para todo aquello que no respondiera al empirismo lógico – y verdadera ciencia, como aquello que si respondiera al programa del positivismo. Dos efectos a subrayar: la desvinculación de lo verdadero del caso, en tanto la vía lógica produciría verdades universalmente válidas en extenso del campo de la ciencia, y la profesionalización de la filosofía como daño colateral.

El retorno de lo reprimido, tanto etico-político como epistemológico, vendría acompañado por la pregunta actual para los neopragmatistas: ¿Cómo es posible combatir el escepticismo moral sin caer en el universalismo ético, dentro de las democracias liberales occidentales?. Esto pone en consideración dos elementos, de sumo interés para el psicoanálisis, si leemos al sesgo lo que H. Putnam remarca de W. James: holismo y juicio de valor. El primero la interpenetración de hechos, valores y teoría; en un movimiento que criticando desde adentro al positivismo pone en cuestión la verdad como verdad universal, poniendo en marcha más bien una cuestión que, al referirse al saber –digo-, tiene como condición la confirmación –falibilidad- y la transmisión del mismo. Es tan así que la figura actual del consenso de especialistas, no viene estando tan lejos de la noción de paradigma y cambio de paradigmas en T. Kuhn, reintroduciendo la política en la ciencia –la cual nunca dejó de estar ahí-.

Por otro lado la producción de juicios, más allá que sirva para el intento de articulación de H. Putnam entre I. Kant, el segundo L. Wittgenstein y el neopragmatismo, pone de relieve y da particular énfasis al valor de la experiencia. Es así que si la experiencia del pragmático viene del lado de la incidencia de las tradiciones, para nuestro molino, la experiencia da en el punto en que la misma por su pasaje, transmite. Enunciar un juicio sobre la realidad de las cosas, no se logra por la vía de una pedagogía, sino que es captado o no por alguien que atraviesa una experiencia, en tal sentido la cuestión de la sanción pragmática kantiana cobraría otro valor. El tema también nos sirve para ejemplificar de la desconexión entre terapias cognitivas y ciencias cognitivas. Un ejemplo local también, de cómo pueden leerse los traslados masivos y desviados de referencias bibliográficas. En un debate interno muy ilustrativo-